El domingo pasado, competí en el XXVII cross del Club Atletismo Suanzes, que se celebró en San Blas, que considero como mi barrio natal. El cross se celebraba en el Parque de Arcentales, un viejo sitio conocido. Al llegar ahí, se me vinieron a la cabeza muchísimos recuerdos de la infancia. Partí con la idea de que me iba a salir bien, ya que me perdí la Milla de Parla por culpa de un maldito catarro y pensé que el factor `` nostalgia´´ podría afectar a mis resultados. Llegó la hora de la carrera, y me dispuse junto a los demás atletas en la línea de salida. Al cabo de unos instantes, el juez dió la salida y empezaron las sensaciones. Justo después de la salida, me veo tirado en el suelo y con la zapatilla por algún lugar. Por culpa de un sinvergüenzas, me había caido. Me escocía la espalda y el brazo me sangraba. Pensé en abandonar, pero rápidamente me di cuenta de que era la incorrecta decisión. Cogí la zapatilla y me la puse y entonces, supe que la cabeza de carrera me había sacado ventaja y que mucha gente me había pasado. Me levanté, y bajo los aplausos del público, seguí corriendo. En total había que recorrer 4 vueltas, de 1200m cada una. Intenté recortar todas las posiciones posibles sin perder el ritmo y pinchar. Al final de la carrera, quedé el 11º juvenil y 19º clasificado de la general, ya que corríamos con los atletas júniors.
De este cross aprendí no salir nunca jamás detrás de la primera fila, y espero llevarme una alegría, en la próxima cita, será el Cross Internacional de la Constitución, el día 25 de noviembre en Alcobendas.
De este cross aprendí no salir nunca jamás detrás de la primera fila, y espero llevarme una alegría, en la próxima cita, será el Cross Internacional de la Constitución, el día 25 de noviembre en Alcobendas.
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